¿Por qué la relaciones de pareja son tan complejas?

Las relaciones de pareja son una cosa complicadísima: en todas sus formas, en todas sus etapas, en todos los lugares del mundo. Y no hablo de esas relaciones llenas de dificultades en las que en el fondo sabes que la única opción para estar bien es ponerle fin. Me refiero a que los vínculos, y en particular, las relaciones amorosas, son complejas per sé. Son muy complejas porque entra mucho en juego y se mezclan infinitos pensamientos, sensaciones, emociones, decisiones...  

¿No tenía que ser fácil el amor? Es posible, pero el amor es solo una parte necesaria de una relación: no suficiente, ni única. Una relación es compleja porque implica muchísimos elementos más y porque nos conecta con partes de nosotros mismos muy profundas.

En la relación de pareja se nos activan las heridas que nacen del vínculo con nuestras figuras de referencia (nuestros padres y madres) y con amores anteriores. Se nos despiertan nuestros miedos: a que me abandonen, a dejarme llevar, a mostrar mi vulnerabilidad, a que me engañen, a querer o a que me quieran, a que me descarten… Y, a partir de ahí, aparecen reacciones automáticas difíciles de controlar: a veces más visibles, como exigir o enfadarse por una tontería… otras más sutiles como el silencio, no implicarse, dejar de escuchar.

También se activa la idea que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra vida sobre qué es el amor y cómo debe ser (o no ser) una relación. Y de ahí nacen nuestras expectativas, en función de las cuales cada uno esperará que el otro actúe según esa creencia. En este punto, es común que aparezcan algunas dinámicas, como intentar controlar lo que el otro hace o siente, necesitar más seguridad de la que el otro puede dar, callarse para evitar conflicto, reaccionar con intensidad ante discusiones tontas… A veces, estas formas de relacionarnos tienen que ver con la dependencia emocional: cuando el miedo a perder a la otra persona pesa más que el propio bienestar.

Las relaciones de pareja son complejas de principio a fin: desde el instante en el que se da un primer contacto entre dos personas (donde empiezan a activarse ideas, deseos, expectativas…) hasta la ruptura de la relación, con todo lo que supone perder una realidad entera construida al lado de alguien.

Si bien es cierto que una relación no debe ser una dificultad constante, sí es importante recordar que una relación sana no es una relación simple. Independientemente del tipo de relación y de los acuerdos establecidos, de la fase del vínculo en la que nos encontremos, o del carácter de cada uno, los elementos que se mezclan en todo ello son casi infinitos.

Entender esto no lo simplifica, pero sí permite mirarlo con más claridad.

De esto y mucho más hablaremos en el taller sobre Relaciones de pareja y dependencia emocional que impartiré en mayo en Pamplona. Si te interesa entender mejor cómo funcionan estas dinámicas (incluida la dependencia emocional) y poder mirar tu propia forma de estar en pareja con más perspectiva, estás a tiempo de apuntarte — https://www.albapsicologa.eu/tallerdependenciaemocional


Psicóloga en Pamplona.

Si sientes que estas dinámicas te están afectando en tu relación, puedes pedirme cita o escribirme para valorarlo. <3

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Aprender a escuchar: una responsabilidad en las relaciones