San Fermín: la mejor o la peor semana del año
Para los que somos de Pamplona, los Sanfermines son mucho más que 9 días de locura y vestirse de blanco. En algunos casos es la semana más esperada del año. En otros, la más temida o la más evitada.
Un día como el 6 de julio deja ver quién tiene cuadrilla y quién no, y el lugar que cada uno ocupa dentro de ella. Es casi un mapa de cómo nos organizamos aquí socialmente: alrededor de un grupo del que es difícil salir y, si te vas, también es difícil volver.
San Fermín es nuestra navidad del verano: puedes morirte de ganas de reencontrarte con los tuyos, o de pena pensando en quien ya no está o en los vínculos que te faltan. En la semana de fiestas de cualquier pueblo pasa lo mismo: salen a la superficie sensaciones que el resto del año quedan en segundo plano: la pertenencia, la soledad, el deseo de compartir, el agobio, la comparación, los reencuentros.
Y, de fondo, esta semana también intensifica tu relación con esta ciudad (para bien o para mal).
Si esperas estos días como agua de mayo, cuidado con las expectativas: no tiene por qué ser la mejor semana de tu vida, no tienes que encontrar el amor o ligar por encima de cualquier cosa, no tienes que ser el que mejor se lo pasa. Ojalá, pero también está bien sin nada de eso.
Y si eres de los que conecta con la soledad de no tener con quién salir, o con las ganas de una red de amigos más amplia: no eres el único, aunque no lo parezca. Y estos días no son para hacer balance de cómo va tu vida, eso ya lo harás en otro momento. Cuídate y no te castigues.
Sea cual sea tu semana este año, no hace falta que signifique nada más de lo que es: unos días. No es un examen de tu vida social ni un termómetro de cuánto ligas o cuánto gustas. Vívelos como puedas y como necesites.