Los rituales: o cómo no pasar de puntillas por la vida
Quien me conoce (y conoce a mi familia) sabe cuánto nos gustan los rituales: esas acciones pequeñitas que se repiten año tras año y que siempre tienen el mismo fin: pararte un momento a pensar, a sentir; hacerte consciente de dónde estás y preguntarte hacia dónde quieres ir.
Si tuviera que elegir mi ritual favorito, elegiría sin duda el de fin de año. Creo que el tránsito de un año a otro, entre los días de Navidad (con todo lo que ello conlleva), es la excusa perfecta para detenernos un ratito, despedir una etapa y dar la bienvenida —de manera consciente— a la siguiente.
En un estilo de vida acelerado como el que hemos ido construyendo, o nos obligamos a parar, o el tiempo pasa sin darnos cuenta de casi nada. De un diciembre al siguiente, en un abrir y cerrar de ojos, ¿no es así? Y esa sensación se acentúa cuanto más mayores nos hacemos.
Yo todos los años realizo mi reflexión anual, sin excepción, desde hace mucho tiempo. Este ritual me permite recapitular lo vivido durante los últimos doce meses y enfocar la dirección en la que quiero caminar en los siguientes. Y no hablo de hacer una lista de objetivos inalcanzables que acaba repitiéndose cada enero (o cada septiembre).
Hablo de algo más sutil y, a la vez, más profundo: elegir internamente a qué quiero dedicar mi atención, dónde decido poner mi energía este año y dónde no. Qué quiero mantener de la etapa anterior y de qué necesito desprenderme.
Hablo de pararme a escuchar qué necesito, lejos del ruido exterior, de las exigencias (mías y de los demás), de las luces de Navidad y de todos esos estímulos que tantas veces nos impiden conectar con nosotros mismos.
Con este post, te animo a que transites este fin de año de manera consciente, con el ritual que tú necesites y a tu manera.
Puedes, por ejemplo, repasar tu 2025 con las siguientes preguntas:
¿De qué te sientes orgulloso/a?
¿Qué ha sido difícil?
¿Qué te ha sorprendido?
¿Qué has conseguido?
¿Qué te llevas contigo y qué has dejado atrás?
¿Qué podrías haber hecho diferente o mejor?
¿Hay algo por lo que debas pedir disculpas?
¿Qué agradeces?
Después, mira un poco más adelante: ¿en qué te gustaría enfocarte ahora?
Estar vivos ya es un regalo. Poder atravesar etapas, también.
Ya que se nos brinda la oportunidad, vamos a dedicarle un ratito, ¿no?
Feliz año y todas esas cosas 🤍