La queja como mantenedora del malestar
Está permitido quejarse. El problema viene cuando la queja se convierte en una rueda de hámster: alivia un momento y nada cambia. Dos salidas: el cambio y la aceptación.
Está permitido quejarse. El problema viene cuando la queja se convierte en una rueda de hámster: alivia un momento y nada cambia. Dos salidas: el cambio y la aceptación.