¿Escuchas a ese intestino que se retuerce?
A veces el intestino grita lo que la mente no llega a gestionar. Entender cómo emociones y digestión se influyen mutuamente puede abrir un camino nuevo hacia el bienestar.
A veces el intestino grita lo que la mente no llega a gestionar. Entender cómo emociones y digestión se influyen mutuamente puede abrir un camino nuevo hacia el bienestar.